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Introducción
El presente Código responde a las exigencias comunitarias recogidas en la Directiva 91/676/CEE, relativa a la protección de las aguas contra la contaminación procedente de actividades agrarias. Según establece el Artículo 5 de dicho RD. se desarrolla este "Código Gallego de buenas prácticas agrarias"(*) en el que se recogen aquellos aspectos específicos de las principales líneas de producción agrícola y ganadera que podrían dar origen a la contaminación por nitrógeno y se proponen una serie de medidas y prácticas tendentes a reducirla al mínimo.
El cumplimiento de las medidas recogidas en este código tienen carácter de voluntario, pero dada la posible incidencia en la normativa recogida en la Ley de Aguas (Ley 29/85 de 2 de agosto) y en el Reglamento del Dominio Público Hidráulico (Real Decreto 844/96 de 11 de Abril de 1986) se recomienda su puesta en práctica.
Se deben tener en cuenta una serie de condiciones específicas de esta Comunidad, tanto de los suelos como de los cultivos y de climatología gallega:
- El contenido en materia orgánica en los suelos gallegos es en general alto o muy alto tanto en los terrenos de cultivo como en los forestales. Como consecuencia al ser la relación C/N alta hay una inmovilización mayor de nitrógeno.
- En las praderas polifitas con equilibrio gramínea-leguminosa hay una fijación de nitrógeno atmosférico en cantidad considerable a tener en cuenta.
- Referente a la posible contaminación por lixiviación de abonos, es preciso tener en cuenta el bajo consumo de abonos nitrogenados minerales y la mayor utilización de purines (lisier) y estiércol con formas menos lixiviables.
- Las pérdidas o escorrentías suelen ser mínimas por dos razones:
a) En alternativas anuales maíz, patata, raygras, etc. no hay aportaciones de lisiers después de la siembra exceptuando los raygrases alternativos y en años excepcionales en que las condiciones climatológicas permiten un aporte de los mismos. Lo mismo sucede con los abonos minerales nitrogenados. Consecuentemente al quedar incorporados al terreno disminuye considerablemente el riesgo de escorrentía.
b) En las praderas está demostrado que el porcentaje de atenuación del nitrógeno de los lisiers y para dosis de 188 m 3 /Ha es del 99 % a los 6 m de un cauce y del 95 % a 2 m. Teniendo en cuenta que las dosis empleadas no suelen pasar de los 40-45 m 3 /Ha, el índice sería superior y sería suficiente dejar una banda de 2-3 m sin lisier para evitar la escorrentía.
- Las pérdidas por volatilización, en función de las condiciones de reparto y climatológicas, así como de una posible incorporación inmediata del terreno, pueden ser importantes, pero no afectarían directamente en la cuestión de la contaminación de los cauces fluviales o de aguas subterráneas, que nos ocupa.
(*) Boletín del 17/9/99
1.-Fertilizantes nitrogenados
2.-Ciclo del N en los suelos agrícolas
3.-Períodos en que es recomendable la aplicación de fertilizantes a las tierras
4.-La aplicación de fertilizantes a terrenos inclinados y escarpados
5.-La aplicación de fertilizantes a tierras en terrenos hidromorfos, inundados, helados o cubiertos de nieve
6.-Condiciones de aplicación de fertilizantes en tierras cercanas a cursos de agua.
7.-Capacidad y diseño de los tanques de almacenamiento de estiércol
8.-Fertilización química y orgánica
9.- Gestión del uso de la tierra
10.-Establecimiento de planes de fertilización acordes con la situación particular de cada explotación y la consignación en registros del uso de fertilizantes
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